
Abrir la caja negra,
dejar el escenario vacío (como hiciera primero Meyerhold, y luego otros
como Grotowski y Brook), es un símbolo de la lucha
por liberar al teatro de todo lo superfluo. Cámara
Negra, compañía fundada en 1996 por
su director Carlos Alvarez-Ossorio,
toma de ahí su nombre, de esa búsqueda que comparte, de ese
compromiso austero con el hecho teatral.
La estética de austeridad formal que propone la compañía, y que busca sacar de los mínimos elementos el máximo significado, se va radicalizando día a día, haciéndose más rigurosa, llevando las propuestas hasta sus últimos límites escénicos, en la búsqueda y concreción de su propia línea de trabajo.
La poética de la compañía, siempre marcada por la experimentación y el compromiso (huyendo de la vulgarización del arte y del derroche de medios del teatro carente de ideas), va encontrando cada vez más puntos de unión con un Teatro más Ritual, muy cercano a Beckett, a Artaud y a Brook, entre otros, marcada por los contrastes y los opuestos: lo cómico y lo trágico, lo patético y lo sublime...
Desde su fundación, la compañía ha viajado a lo largo de todo el territorio español, además de actuar en Francia, Cuba y Alemania, habiendo recibido por su trabajo numerosos premios , entre ellos un Premio MAX y un Premio de la Asociación de Directores de Escena de España (ADE).
La crítica ha destacado de Cámara Negra su "experimentación y austeridad" (Diario de Sevilla), que "lleva sus propuestas hasta el límite" (ABC de Sevilla), que "remueve entrañas" (Revista Época), y que sus actores realizan "actuaciones al borde del límite" (El Correo de Andalucía). Se la ha definido como "arte del bueno" (Adelante. Cuba) que "sacude los sentidos" (mundoteatro.com), y donde "todo significa, pancomunica, porque lo que deja de estar comunica por no estar, y lo que deja de hablar comunica por no hablar" (www.lateatral.com). Se ha hablado de su "visceralidad" (El País) y de su capacidad para realizar "una ceremonia escénica de gran impacto visual en el público" (La Razon).